CAPACITAR desde nuevas formas de APRENDIZAJE
El hombre inteligente aprende de su experiencia y el sabio de la experiencia
ajena.
En el transcurso de las últimas décadas, capacitación, transformación y desarrollo se han convertido en un factor esencial
para las organizaciones, dado que las mismas, deben afrontar rápidamente los cambios del mercado global.
Cada empresa,
institución o compañía está conformada por las personas que en ella trabajan y estas, son las que dan la forma a la organización
y al mundo laboral. La comunicación que se establece, los modos de pensar, como se resuelven los conflictos, etc., crea el sistema
de relaciones y comportamientos interpersonales que rige a la organización.
Es sabido, y a diario lo experimentamos, que los
cambios a nivel global nos han llevado del trabajo físico, al trabajo del conocimiento, de tecnologías mecánicas a tecnologías de
procesos, de economías de manufactura a economías de servicios y de una homogeneidad cultural a la inclusión de la diversidad cultural.
Hay una nueva alineación entre las personas con diferentes formaciones, experiencia, cultura y las nuevas tecnologías, dado que los
métodos de trabajo cambian con tanta rapidez, que exigen, una permanente capacitación del capital humano. Pero, qué capacitación
se debe implementar y desde qué aprendizaje se van alcanzar los objetivos que se proponen.
Según el diccionario, capacitar significa:hacer a uno apto para una cosa. Entonces, tomando la definición y con una visión simplista, se considera que; “llega un consultor
o facilitador y después de una exposición centrada en el plano intelectual, ya nos hace aptos para desenvolvernos en las nuevas tareas”,
dando fin de esta manera a la supuesta capacitación.
Si esto se da así, nos preguntamos: que aprendizaje tuvieron las personas, cómo
incorporaron y vivenciaron los conocimientos transmitidos, les fue factibles aplicarlos a las tareas diarias y pudieron construir
una visión compartida del por qué de la capacitación, cuando se ignoran las necesidades y emociones de los individuos.
Pero,
cabe preguntarse; qué tipo de capacitación se debe diseñar para nuestro capital humano, si queremos obtener cambios y transformaciones
en la empresa que permitan la optimización de los recursos económicos y materiales disponibles y así alcanzar un mayor posicionamiento
en el mercado.
En la actualidad, hay una visión más psicosocial de la capacitación grupal y ésta se organizar desde un
modelo de “aprendizaje convergente” (AC). El mismo consiste en considerar a la empresa, como un organismo vivo con una cultural
exclusiva y a los integrantes en su dimensión personal: formación, experiencia, capacidades, habilidades, creencias, expectativas,
emociones e intenciones, es un modelo, donde convergen los conocimientos de la organización y del capital humano, con las nuevas propuestas.
AC, permite construir una visión compartida de conocimientos y experiencias, alcanzando más rápido los objetivos y metas.
Antes
de seguir desarrollando la aplicabilidad del AC, permítanme recordar que a fines del 2001, nuestra sociedad tiene la experiencia traumática
de pasar por una crisis económica, de valores sociales y organizacionales. Fue debido a la implementación, en la década del 90, de
una política económica neoliberal que originó un cambio de paradigma en todos los niveles y en especial dentro del ámbito de trabajo.
Este paradigma laboral, en uno de sus conceptos, estableció como requisito para mantener el empleo o ingresar al mismo, tener menos
de cuarenta años de edad. El modelo se aplicó en los diversos niveles de trabajo y ocasionó las consecuencias sabidas por todos (desocupación
y la pérdida de las personas con conocimientos y experiencia).
De esa situación traumática debemos aprender, para que el nuevo
panorama internacional y nacional que acontece, nos encuentre preparados y con los conocimientos necesarios que permitan hacer frente
a las problemáticas.
Al considerar hoy los cambios globales que se dan desde la esfera tecnológica, económica-financiera, ética,
social y laboral, observamos nuevas concepciones en relación al capital humano de las empresas. Trabajos de investigación, permiten
inferir que hay en las organizaciones, una necesidad de retener al personal con talento y el “talento” implica “conocimientos y experiencia”.
Sabemos, que sólo se adquiere experiencia con el transcurrir de los años y son estos, los que permiten ser un eslabón generacional,
en la transmisión y comprensión de las situaciones laborales que también son sociales. El hombre aprende del otro y con el otro.
La
cotidianeidad en el trabajo, exige: conocer, negociar y resolver permanentemente conflictos, llegar a comprender los mismos en su
cuasi total dimensión, es un proceso que requiere tiempo, por eso, la conjunción del tiempo y los conocimientos, dan experiencia.
Experiencia necesaria e imprescindible para desarrollar con éxito un trabajo.
Quiero señalar que las personas desde la
edad cronológica, conforman las cadenas generacionales, con las que se construye la sociedad, por lo que cada generación es base y
sustento de la próxima, en una transmisión de aciertos y errores. Por lo tanto, si se rompe este equilibrio, implica que los
jóvenes, no pueden ampliar los propios conocimientos, tener una comprensión y aceptación de una visión compartida en un grupo heterogéneo,
en formación, capacitación, edad y experiencia.
Después de esta disquisición, retomo lo que venia expresando en los primeros
párrafos y es, para entender que la propuesta de un AC, se realiza desde una perspectiva integradora y transversal que pueda
ser vivenciada, tomando en cuenta la riqueza que suponen los conocimientos y la experiencia de los integrantes de la organización.
Es sabido que el conocimiento y el aprendizaje son una construcción fundamentalmente social y esta se da en las interacciones
personales. La capacitación, siempre debe ser adecuada a las necesidades particulares de cada organización, teniendo en cuenta los
contextos donde desarrolla las actividades, como también, las necesidades, capacidades y habilidades del personal.
Implementar
la capacitación desde un AC, involucra una interacción grupal, donde las distintas formaciones y experiencias, se articulan con las
nuevas propuestas, permite compartir y vivenciar el aprendizaje, expresarse libremente y generar una mayor creatividad en los
integrantes de la organización. Se les propone incorporar el sentido de la transformación que usen la razón por la que se hace y así
gane en autonomía, valoren y comprendan la necesidad de la misma, al mismo tiempo que adquieren un desarrollo máximo y multifacético
de sus capacidades y habilidades. Es un modelo dinámico y articulador para alcanzar los objetivos y metas formuladas.
El esquema
sintetiza el modelo del AC, teniendo en cuenta las necesidades de la empresa, los contextos y en especial la diversidad de los recursos
humanos, para incorporar y vivenciar los nuevos conocimientos.
La capacitación con visión de AC, se diseña desde la inclusión
de los distintos actores involucrados, teniendo en cuenta los diversos contextos que operan. Hoy en un mundo globalizado y con problemáticas
sociales, laborales, grandes migraciones entre regiones y continentes, debemos considerar estos factores al momento de
diseñar y establecer una capacitación que permita alcanzar el cambio y la transformación, para ello, se hace necesario que las organizaciones
analicen los nuevos contextos que se presentan en el plano internacional y nacional y los esquemas sociales, familiares, educativos
para lograr la articulación entre ellos y de esta manera obtener los objetivos propuestos.
Bibliografía
Rafael
Flórez Ochoa. “Evaluación pedagógica y Cognición” Editorial McGraw Hill
Wendell L. French. Cecil H. Bell Jr. Robert A. Zawacki.
“Desarrollo Organizacional. Transformación y Administración Efectiva del Cambio”. Editorial McGraw Hill
Eduardo Soto Pineda.
José A. Cárdenas Marroquín. “Etica en las Organizaciones”. Editorial McGraw Hill